sábado, 24 de abril de 2010

BRASIL. LINHA DE PASSE



Llega la invitación que agradezco. Me hago campito en los “quehaceres” diarios y me voy a la cinemateca que, felizmente, decidió volver a la línea original de “Cinemateca”, o sea, entrarle al calendario anual del cine español, del cine francés y del cine brasileño. Brasil, tan cercano geográfica o “geopolíticamente” y tan lejano por el idioma.

Sentado en la cómoda butaca, un señor hace equilibrio para llegar a invitarnos con una caipirinha y un bocadillo. Luego de las palabras de presentación del ciclo…y sin leer el folletito gentilmente distribuido ¡!brums!! …me entrego a la magia del cine.
Futbol-Brasil-Futbol. La tribuna del Corinthians palpita al unísono con el corazón de un niño de vientre en las entrañas de una mujer que galopa en su sitio al ritmo de los goles. La pelota va de gambeta en gambeta y veo que pasar la línea, sale del estadio y se mete en el partido de un barrio marginal donde se cuenta la historia de Cleuza (Sandra Corveloni) y sus cuatro hijos:
Dinho.- (José Geraldo Rodrigues) Metido en el culto religioso, trata de dar ejemplo a sus hermanos con un comportamiento moral extraido de un mundo religioso dudoso.
Darío (Vinicius de Oliveira) Buen jugador de futbol que buscando la gran oportunidad, nos muestra las honduras, marañas y oscuridades de la fama futbolística del Brasil.
Dennis (Juan Baldasserini) Motociclista que en su carrera nos muestra una ciudad caótica y altamente agresiva.
Reginaldo (Kaique Jesús Santos) Personaje “conductor” de la trama. Su papel se desarrolla en el bus de ida a la libertad para buscar a su padre y de vuelta al regaso materno centrado en un sofá.


“Hijo de puta”, la frase de discusión, odio y amores, repetida tantas veces, no incomoda, sino mas bien, muestra la libre decisión de una mujer que quiere tener una familia con cuatro hijos que ama, educa y sobrevive solo con un trabajo de empleada domética regalándose su propia libertad que la traduce en la tribuna futbolera, la biera social, el cigarro frecuente y sus amores que solo dejan frutos y recuerdos.
El director Walter Salles ya es conocido en el mundo del cine por la película “Diários de Motocicleta” que muestra las primeras aventuras del Che Guevara.


Dos son los títulos que me llaman la atención: “Cancoes do Brasil” la experiencia de un duo en el inmenso territorio musical de Brasil que se expone el 14 de Julio y “Benjamim” película basada en el libro de mi amigo Chico Buarque de Holanda que llegará a la pantalla el 4 de Agosto. !Gracias Brasil por regalarnos 38 películas que podemos disfrutarlas durante el año.

jueves, 8 de octubre de 2009

miércoles, 26 de agosto de 2009

Las ñatitas

Las ñatitas saben todo
Saben las cosas de aquí
Saben las cosas de allá.


Cuando las ch´allas
Te pueden decir quien tiene buenas intenciones.


Cuando le pones una moneda entre los dientes
Te puede decir quién ha plagiado tu fortuna.


Cuando le pones serpentina
La alegría se apodera de tu alma.


Cuando le confiesas una pena
Sobrelleva contigo el sufrimiento.


Las ñatitas saben de todo
Saben cosas de arriba
Saben cosas de abajo.


Cuando viene llegando el tiempo
Ella equilibra el ritmo de tu vida


Cuando llega la hora de tu partida
Serenamente te orienta en el camino


Cuando has llegado a tu destino
Te instala para que hagas también lo tuyo.


Cuando mira que tu huella ha sido profunda
Ella riega con rocío y germina la nueva semilla.



Las ñatitas saben de todo.
De aquí, de allá, de arriba y de abajo.





collage Daniela Rico

miércoles, 29 de julio de 2009

viernes, 15 de mayo de 2009

Para que no me olvide

Un encuentro con William Ernesto Centellas.


En la soleada mañana del 7 de Mayo y acompañado de Jaime Loayza, Director de la Fundación Pachamama, institución construida a pulso, ladrillo sobre ladrillo, libro sobre libro, tabla sobre tabla para que, niños, jóvenes, adultos y abuelos vengan a divertirse con la cultura en la Capital de Bolivia, decidimos visitar al exquisito intérprete del charango, al compositor, al impulsor de la presencia de nuestro instrumento en los escenarios internacionales.


Saliendo de la Fundación Pachamama, disfrutamos de la arquitectura de la Estación Ferroviaria Aniceto Arce que mira al Parque Simón Bolívar donde los estudiantes todavía pasan y repasan sus textos de estudio. A la derecha se alza la gran casona.


Luego de flanquear un amplio jardín y saludando a quienes lo pasean y cuidan, llegamos a una habitación donde aguardamos unos minutos.
Se me ocurrió imaginar un escenario donde el artista se hacía esperar. Varios micrófonos detrás de los cuales se instalan los músicos. Un guitarrista, un quenista, un percusionista, luces que resaltan los colores del aguayo que decora el “tonkoro”, instrumento de percusión en base de bambúes o tacuaras, creado por William Ernesto.


Ahí llega el artista a instalarse en el centro de la habitación, firme, como cargando todas sus melodías para hacer la ceremonia de entrega al público que aplaude. Trae buen semblante a pesar de los músculos tensos, la mirada concentrada y el caminar lento. Sus canas se asoman bajo el gorro de abuelo, su vieja chalina completa el abrigo de camiseta y pulcra camisa contrastando con la llamativa chamarra roja. Nos miramos y nos confundimos en un abrazo. No necesitamos preguntar cómo estábamos, no necesitamos contarnos de nuestros éxitos, de nuestros viajes y nuestros escenarios. Nos confundimos en un segundo abrazo y le canté al oído la canción que me regaló el año 1972, regalo que incluía la letra de Marina, su compañera.


Mariposa nocturna
Música: W. Ernesto Centellas
Letra: Marina de Centellas.


Mariposa nocturna
Por qué tu me cautivaste
Plegando tus alas bonitas
Dormida quedaste.

El fresco aire de la noche
Te despertó y te fuiste
Y en el infinito tu alas
Blancas se perdieron.

Ahora yo no se qué voy a hacer
Sin tu cariñito
Espeso bosque despertaste
Cautivadora.

Nuestros corazones percutían nuestros pechos y sentimos el silencioso aplauso de un público frenético. William Ernesto esbozó una sonrisa y moduló un prolongado grito.


El tercer abrazo fue de despedida y de promesa del regreso para guitarrear, para cantar, para charanguear, para agradecer a Marina por el maternal cuidado y sobre todo: Para que no me olvide. Si...sobre todo... Para que no me olvide.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Se repitió la historia.

Hoy se repite la historia donde los políticos generan conflictos para llevar a los bolivianos hasta el borde del abismo.

Pensando en sus intereses, ellos necesitan muertos para resolver sus diferencias.

Los muertos los ponemos nosotros. Nosotros los hijos de Apiahuayqui Tumpa, Nosotros los hijos de Tupac, Nosotros los mineros, Nosotros los que marchamos por el territorio y la dignidad. Esto ocurrió ayer y nos callaron en el fondo de la mina. Esto ocurre hoy y quedamos cautivos en las haciendas. Esto puede ocurrir mañana contigo, conmigo, con los nuestros.

Debemos hacer algo, para que aquellos que matan, tengan la justa sentencia de la ley. Debemos hacer algo para que nuestro llanto no despierte la sed de venganza. Debemos hacer algo para que no nos invada el miedo.


Desde Filadelfia

Vengo a Porvenir

Pensando en lo mucho

Que hay que discutir.


La zanja y los pacos

No dejan pasar

Nos dicen que a otros

Vamos a esperar.


Desde el monte salen

Tirando a matar

Muchos Carayanas

Llenos de maldad.


Escapando al monte

Por el pajonal

Caímos al río

De raudo caudal.


- Río Tahuamanu

Déjame pasar

Vienen los sicarios

Nos quieren matar -


La flor del camino

Y el río al pasar

Se tiñen con sangre

De nuestra hermandad.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Anoche soñé con Arturo Borda

Después de golpes insistentes, dos sombras se juntan en la reja del cementerio.
-Buenas noches Don Mariano, deseo compartir con usted la noche de San Juan- le dijo al sepulturero.¡Lujo de invitado! Don Arturo Borda que, con una botella de vino y una lata de alcohol, venía a brindar por las almas. La pequeña fogata alimentada de cruces donde ya no se leía ni el nombre de los difuntos, alumbraba las siluetas de aquellos hombres que conversaban casi en silencio. A ratos rompían la noche con carcajadas proyectando sus sombras en la amplia pared del mausoleo de los ex combatientes de la guerra del Chaco.
Después de p´hichar todas las cruces que estaban a su alcance, el loco le dijo: -Tengo señalados el día y la hora en que la muerte vendrá a buscarme- No es tarde para que no me encuentre con los achaques de desvalido, tampoco temprano para que no me sorprenda en la plenitud de mis facultades.
Estaré esperando a la muerte con el trago más amargo para que sepa cuán amarga es la vida. No insista en saber la fecha porque las citas importantes son personales, por eso y con mucho respeto, le pido a usted me prepare una tumba ancha y profunda a la medida de mis deseos. ¡Quiero revolcarme de risa!, ¡hacer alboroto! cuando los ignorantes intenten explicar lo inexplicable del amor, del odio, de la vida y de la muerte. Cuando los niños quieran creer que sus tiernas madres los aman, esas que después de parir, los envuelven en un p´hullu para echarlos al río Choqueyapu. Quiero tener espacio para bailar como bailan los cholos con sus cholas enmixturadas de prestes dispuestas al jadeo alcoholizado, al golpe, a la sospecha vil, al arañazo, a la violación deseada, al arrepentimiento, al perdón, a la vergüenza de aguantar la vida con aquello que odias y que deseas que muera sabiendo que la vida y la muerte tienen el mismo fin: El olvido. Por eso le pido Don Mariano, una tumba ancha y profunda como La Pachamama. Con ella haré el amor cada primer viernes a las doce de la noche- ¡Salud! Y se bebieron el alcohol con agua de cedrón. -¡Ah! olvidaba decirle que si alguien viene a llorar, dígale que estoy agradecido, que abajo, sus penas alimentan las mías. Dígales que lloren sobre mi tumba, que la sal de su llanto, diluye mis pinturas para seguir pintando el Illimani. Don Mariano se quedó sentado mientras el loco se iba. ¡Quien sabe cómo salió del cementerio para bajar al Barrio de San Pedro donde encontró a Rolando Costa cantando un yaraví.

Trago al infinito

El cosmos es una copa
Llena de licor de plata
Donde traviesa galopa
La media luna pirata.

Hermano dame a beber
Para quitarme la pena
Que antes del amanecer
Conoceré mi condena.

Nunca lloro, nunca ruego
Alimenta mi dureza
Dame una copa de fuego
Y otra de fresca terneza.

Me preguntas qué delito
Es causa de mi cadena
Solo el deseo infinito
De amar su boca serena.