
miércoles, 29 de julio de 2009
viernes, 15 de mayo de 2009
Para que no me olvide
Un encuentro con William Ernesto Centellas.
En la soleada mañana del 7 de Mayo y acompañado de Jaime Loayza, Director de la Fundación Pachamama, institución construida a pulso, ladrillo sobre ladrillo, libro sobre libro, tabla sobre tabla para que, niños, jóvenes, adultos y abuelos vengan a divertirse con la cultura en la Capital de Bolivia, decidimos visitar al exquisito intérprete del charango, al compositor, al impulsor de la presencia de nuestro instrumento en los escenarios internacionales.
Saliendo de la Fundación Pachamama, disfrutamos de la arquitectura de la Estación Ferroviaria Aniceto Arce que mira al Parque Simón Bolívar donde los estudiantes todavía pasan y repasan sus textos de estudio. A la derecha se alza la gran casona.
Luego de flanquear un amplio jardín y saludando a quienes lo pasean y cuidan, llegamos a una habitación donde aguardamos unos minutos.
Se me ocurrió imaginar un escenario donde el artista se hacía esperar. Varios micrófonos detrás de los cuales se instalan los músicos. Un guitarrista, un quenista, un percusionista, luces que resaltan los colores del aguayo que decora el “tonkoro”, instrumento de percusión en base de bambúes o tacuaras, creado por William Ernesto.
Ahí llega el artista a instalarse en el centro de la habitación, firme, como cargando todas sus melodías para hacer la ceremonia de entrega al público que aplaude. Trae buen semblante a pesar de los músculos tensos, la mirada concentrada y el caminar lento. Sus canas se asoman bajo el gorro de abuelo, su vieja chalina completa el abrigo de camiseta y pulcra camisa contrastando con la llamativa chamarra roja. Nos miramos y nos confundimos en un abrazo. No necesitamos preguntar cómo estábamos, no necesitamos contarnos de nuestros éxitos, de nuestros viajes y nuestros escenarios. Nos confundimos en un segundo abrazo y le canté al oído la canción que me regaló el año 1972, regalo que incluía la letra de Marina, su compañera.
Mariposa nocturna
Música: W. Ernesto Centellas
Letra: Marina de Centellas.
Mariposa nocturna
Por qué tu me cautivaste
Plegando tus alas bonitas
Dormida quedaste.
El fresco aire de la noche
Te despertó y te fuiste
Y en el infinito tu alas
Blancas se perdieron.
Ahora yo no se qué voy a hacer
Sin tu cariñito
Espeso bosque despertaste
Cautivadora.
Nuestros corazones percutían nuestros pechos y sentimos el silencioso aplauso de un público frenético. William Ernesto esbozó una sonrisa y moduló un prolongado grito.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Se repitió la historia.
Hoy se repite la historia donde los políticos generan conflictos para llevar a los bolivianos hasta el borde del abismo.Pensando en sus intereses, ellos necesitan muertos para resolver sus diferencias.
Los muertos los ponemos nosotros. Nosotros los hijos de Apiahuayqui Tumpa, Nosotros los hijos de Tupac, Nosotros los mineros, Nosotros los que marchamos por el territorio y la dignidad. Esto ocurrió ayer y nos callaron en el fondo de la mina. Esto ocurre hoy y quedamos cautivos en las haciendas. Esto puede ocurrir mañana contigo, conmigo, con los nuestros.
Debemos hacer algo, para que aquellos que matan, tengan la justa sentencia de la ley. Debemos hacer algo para que nuestro llanto no despierte la sed de venganza. Debemos hacer algo para que no nos invada el miedo.
Desde Filadelfia
Vengo a Porvenir
Pensando en lo mucho
Que hay que discutir.
La zanja y los pacos
No dejan pasar
Nos dicen que a otros
Vamos a esperar.
Desde el monte salen
Tirando a matar
Muchos Carayanas
Llenos de maldad.
Escapando al monte
Por el pajonal
Caímos al río
De raudo caudal.
- Río Tahuamanu
Déjame pasar
Vienen los sicarios
Nos quieren matar -
La flor del camino
Y el río al pasar
Se tiñen con sangre
De nuestra hermandad.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Anoche soñé con Arturo Borda
Después de golpes insistentes, dos sombras se juntan en la reja del cementerio.-Buenas noches Don Mariano, deseo compartir con usted la noche de San Juan- le dijo al sepulturero.¡Lujo de invitado! Don Arturo Borda que, con una botella de vino y una lata de alcohol, venía a brindar por las almas. La pequeña fogata alimentada de cruces donde ya no se leía ni el nombre de los difuntos, alumbraba las siluetas de aquellos hombres que conversaban casi en silencio. A ratos rompían la noche con carcajadas proyectando sus sombras en la amplia pared del mausoleo de los ex combatientes de la guerra del Chaco.
Después de p´hichar todas las cruces que estaban a su alcance, el loco le dijo: -Tengo señalados el día y la hora en que la muerte vendrá a buscarme- No es tarde para que no me encuentre con los achaques de desvalido, tampoco temprano para que no me sorprenda en la plenitud de mis facultades.
Estaré esperando a la muerte con el trago más amargo para que sepa cuán amarga es la vida. No insista en saber la fecha porque las citas importantes son personales, por eso y con mucho respeto, le pido a usted me prepare una tumba ancha y profunda a la medida de mis deseos. ¡Quiero revolcarme de risa!, ¡hacer alboroto! cuando los ignorantes intenten explicar lo inexplicable del amor, del odio, de la vida y de la muerte. Cuando los niños quieran creer que sus tiernas madres los aman, esas que después de parir, los envuelven en un p´hullu para echarlos al río Choqueyapu. Quiero tener espacio para bailar como bailan los cholos con sus cholas enmixturadas de prestes dispuestas al jadeo alcoholizado, al golpe, a la sospecha vil, al arañazo, a la violación deseada, al arrepentimiento, al perdón, a la vergüenza de aguantar la vida con aquello que odias y que deseas que muera sabiendo que la vida y la muerte tienen el mismo fin: El olvido. Por eso le pido Don Mariano, una tumba ancha y profunda como La Pachamama. Con ella haré el amor cada primer viernes a las doce de la noche- ¡Salud! Y se bebieron el alcohol con agua de cedrón. -¡Ah! olvidaba decirle que si alguien viene a llorar, dígale que estoy agradecido, que abajo, sus penas alimentan las mías. Dígales que lloren sobre mi tumba, que la sal de su llanto, diluye mis pinturas para seguir pintando el Illimani. Don Mariano se quedó sentado mientras el loco se iba. ¡Quien sabe cómo salió del cementerio para bajar al Barrio de San Pedro donde encontró a Rolando Costa cantando un yaraví.
Trago al infinito
El cosmos es una copa

Llena de licor de plata
Donde traviesa galopa
La media luna pirata.
Hermano dame a beber
Para quitarme la pena
Que antes del amanecer
Conoceré mi condena.
Nunca lloro, nunca ruego
Alimenta mi dureza
Dame una copa de fuego
Y otra de fresca terneza.
Me preguntas qué delito
Es causa de mi cadena
Solo el deseo infinito
De amar su boca serena.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Serenata a Gladys Moreno

Tupiza 1962.
Tendría 16 años cuando mi madre nos regaló unos pesos para ir a escuchar el concierto de esta mujer de rara belleza y hermosa voz que cantaba las mejores cuecas y los más bellos taquiraris. La irreverente galería del Teatro Suipacha estaba repleta de gente que, como en misa, escuchaba el concierto. La cantora oriental se fue satisfecha a contar a los cambas que Tupiza era una ciudad de mucha actividad artística y público culto. Arturo Sobenes le tomó la palabra y se vino a la “Joya de Bolivia” a seducir a las muchachas bonitas con su voz varonil cumpliendo también el noble propósito de unir Bolivia.Pasaron muchos años. El periodista Luís Soruco Barba me invitó a su canal de televisión donde tuve la oportunidad de darle una serenata a la maestra. Gladys Moreno que miraba el canal televisivo recibió con entusiasmo mi agradecimiento por todo lo cantado, por todo lo dicho y hecho y porque hoy, su voz continua uniendo esta Patria dolida.
Serenata a Gladys Moreno
A la calle del querer
Esquina de la ilusión
Ya llegan los guitarreros
Con lindas peladas en un carretón
A brindar la serenata
A una bella dama del viejo balcón.
Traen vino de guapurú
Pa´ invitar a los vecinos
El entusiasmo encendido
Abre el sentimiento con toda emoción
Y con acordes sentidos
Un camba le canta su vieja canción.
Yo soy bohemio y cantor
Guitarrero enamorado
Siempre viví ilusionado
De que abra las puertas de su corazón
Para entregarle prendado
Todo el sentimiento en racimos de amor.
Qué linda está Santa Cruz
Bajo la luna de plata
Balcones en serenata
Ambiente sereno, luz sentimental
Ya se abren los ventanales
De Gladys Moreno la diva oriental.
Señora de la canción
Alondra de la alegría
Su voz en toda Bolivia
Ha encendido la braza de un Jenecherú
Mire usted la algarabía
Que su alma provoca aquí en Santa Cruz.
A la calle del querer
Esquina de la ilusión
Ya llegan los guitarreros
Con lindas peladas en un carretón
A brindar la serenata
A una bella dama del viejo balcón.
Traen vino de guapurú
Pa´ invitar a los vecinos
El entusiasmo encendido
Abre el sentimiento con toda emoción
Y con acordes sentidos
Un camba le canta su vieja canción.
Yo soy bohemio y cantor
Guitarrero enamorado
Siempre viví ilusionado
De que abra las puertas de su corazón
Para entregarle prendado
Todo el sentimiento en racimos de amor.
Qué linda está Santa Cruz
Bajo la luna de plata
Balcones en serenata
Ambiente sereno, luz sentimental
Ya se abren los ventanales
De Gladys Moreno la diva oriental.
Señora de la canción
Alondra de la alegría
Su voz en toda Bolivia
Ha encendido la braza de un Jenecherú
Mire usted la algarabía
Que su alma provoca aquí en Santa Cruz.
sábado, 6 de septiembre de 2008
De pistolas y pistoleros

La Bolivian-Railway, empresa ferrocarrilera inglesa instalada en el sector andino de Bolivia, pesadamente realizaba su trabajo desde la avenida Vasquez de la ciudad de La Paz subiendo al Altiplano pasando por las estaciones de Viacha, Eucaliptos, Oruro, Challapata, Uyuni, Atocha, Telamayu, Tupiza y Villazón rumbo a Argentina.
Tupiza, centro de abastecimiento de las minas del Cuarto Grupo o Minas del Sur, muchas de ellas, propiedad de los barones del estaño.
Las verduras, el queso de cabra, los tamales, el choclo de resistente y nutritiva mazorca amarilla y el contrabando industrial de Argentina hacía de la capital chicheña el habitual centro de llegada de los mineros para activar, el correo, el ferrocarril y el telégrafo comunicando a Tupiza con los grandes mercados de Estados Unidos e Inglaterra, centros de acopio de los minerales bolivianos.
Tupiza, centro de abastecimiento de las minas del Cuarto Grupo o Minas del Sur, muchas de ellas, propiedad de los barones del estaño.
Las verduras, el queso de cabra, los tamales, el choclo de resistente y nutritiva mazorca amarilla y el contrabando industrial de Argentina hacía de la capital chicheña el habitual centro de llegada de los mineros para activar, el correo, el ferrocarril y el telégrafo comunicando a Tupiza con los grandes mercados de Estados Unidos e Inglaterra, centros de acopio de los minerales bolivianos.
Tupiza, el pintoresco valle de serranía hollywoodense, y la riqueza de los barones del es
taño atrajeron el interés de Butch Cassidy & Sundance Kid.
Muchas son las historias que se cuentan de estos dos pistoleros que escribieron su aventura a balazos. Buscando oro, se alejaron de California y llegaron a esta tierra enterados de Patiño, Hotchild y Aramayo, conocidos mineros que estaban haciendo fortuna con un mineral que, en tiempos de guerra, cobraba tanto valor como el oro.
Allá en Tupiza, en la tierra de los cerros colorados y en la rica mina San Vicente, encontraron el reconocimiento de la historia.
Dicen que alguien le contó la historia al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada cuando pasaba en Estados Unidos el exilio de su padre. Goni, fanático de la cinematografía, habría escrito el guión: “Butch Cassidy & Sundance Kid” para llevarlo a Hollywood, (Esta es la parte oscura de la historia). Lo cierto es que pasados los años, vimos la película del mismo nombre, interpretada por dos gigantes de cine: Paúl Newman y Robert Redford.
Butch Cassidy & Sundance Kid
Cuentan los paisanos
Los más viejos de la historia
Y traen a la memoria
Los años que no viví
Y cuentan de dos vaqueros
Que allá arriba en California
Vivían pegando tiros
Y llegaron hasta aquí.
Asaltaron diligencias
En Nevada, en Arizona,
En Sacramento and Long Beach
Y matando a pieles rojas
Se fueron a la frontera
Butch Cassidy & Sundance Kid.
Rompiendo caballo el Sheriff
Los siguió hasta la frontera
Ahí se armó la balacera.
Gano el sur así de plano
Se salvaron los villanos
Se llevaron el botín.
Allí asaltaron los bancos
Las cantinas, estaciones
Viajaron por las naciones
De la América Central
Así siguió la aventura
Los dos buscaban fortuna
Y se embarcaron al sur
Del canal de Panamá.
Cuentan que arriba en Los andes
Afilaron sus navajas
Se afeitaron frente al sol
Y en un lago de aguas claras
Lavaron sus interiores
Para entrar en la ciudad.
Allí se embarcaron en tren
Con dirección Argentina
Se les hizo piel de gallina
Cuando a Tupiza llegaron
Pues allí los esperaban
Dos soldados bien armados
Que estaban bien informados
De todas sus fechorías
Pues claro, eran amigos
De Jhon Dakota el alguacil.
Pegaron tiros por mil
Alborotando a la gente
Ninguno quiso morir
Frente a soldados valientes
Los dos pudieron huir
Con dirección San Vicente.
Allí en la mina estos hombres
Que escribieron tanta historia
Por alcanzar la victoria
Sólo querían vivir
Andaron muchos caminos
Desde arriba en California
Así, buscando la gloria
Vinieron aquí a morir.
Y después de muchos años
Encontraron la osamenta
Que volvió a su país
Y para eterna memoria
Ahora les conté la historia
De Butch Cassidy & Sundance Kid.
taño atrajeron el interés de Butch Cassidy & Sundance Kid.Muchas son las historias que se cuentan de estos dos pistoleros que escribieron su aventura a balazos. Buscando oro, se alejaron de California y llegaron a esta tierra enterados de Patiño, Hotchild y Aramayo, conocidos mineros que estaban haciendo fortuna con un mineral que, en tiempos de guerra, cobraba tanto valor como el oro.
Allá en Tupiza, en la tierra de los cerros colorados y en la rica mina San Vicente, encontraron el reconocimiento de la historia.
Dicen que alguien le contó la historia al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada cuando pasaba en Estados Unidos el exilio de su padre. Goni, fanático de la cinematografía, habría escrito el guión: “Butch Cassidy & Sundance Kid” para llevarlo a Hollywood, (Esta es la parte oscura de la historia). Lo cierto es que pasados los años, vimos la película del mismo nombre, interpretada por dos gigantes de cine: Paúl Newman y Robert Redford.
Butch Cassidy & Sundance Kid
Cuentan los paisanos
Los más viejos de la historia
Y traen a la memoria
Los años que no viví
Y cuentan de dos vaqueros
Que allá arriba en California
Vivían pegando tiros
Y llegaron hasta aquí.
Asaltaron diligencias
En Nevada, en Arizona,
En Sacramento and Long Beach
Y matando a pieles rojas
Se fueron a la frontera
Butch Cassidy & Sundance Kid.
Rompiendo caballo el Sheriff
Los siguió hasta la frontera
Ahí se armó la balacera.
Gano el sur así de plano
Se salvaron los villanos
Se llevaron el botín.
Allí asaltaron los bancos
Las cantinas, estaciones
Viajaron por las naciones
De la América Central
Así siguió la aventura
Los dos buscaban fortuna
Y se embarcaron al sur
Del canal de Panamá.
Cuentan que arriba en Los andes
Afilaron sus navajas
Se afeitaron frente al sol
Y en un lago de aguas claras
Lavaron sus interiores
Para entrar en la ciudad.
Allí se embarcaron en tren
Con dirección Argentina
Se les hizo piel de gallina
Cuando a Tupiza llegaron
Pues allí los esperaban
Dos soldados bien armados
Que estaban bien informados
De todas sus fechorías
Pues claro, eran amigos
De Jhon Dakota el alguacil.
Pegaron tiros por mil
Alborotando a la gente
Ninguno quiso morir
Frente a soldados valientes
Los dos pudieron huir
Con dirección San Vicente.
Allí en la mina estos hombres
Que escribieron tanta historia
Por alcanzar la victoria
Sólo querían vivir
Andaron muchos caminos
Desde arriba en California
Así, buscando la gloria
Vinieron aquí a morir.
Y después de muchos años
Encontraron la osamenta
Que volvió a su país
Y para eterna memoria
Ahora les conté la historia
De Butch Cassidy & Sundance Kid.

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