
jueves, 8 de octubre de 2009
miércoles, 26 de agosto de 2009
Las ñatitas
Las ñatitas saben todo
Saben las cosas de aquí
Saben las cosas de allá.
Cuando las ch´allas
Te pueden decir quien tiene buenas intenciones.
Cuando le pones una moneda entre los dientes
Te puede decir quién ha plagiado tu fortuna.
Cuando le pones serpentina
La alegría se apodera de tu alma.
Cuando le confiesas una pena
Sobrelleva contigo el sufrimiento.
Las ñatitas saben de todo
Saben cosas de arriba
Saben cosas de abajo.
Cuando viene llegando el tiempo
Ella equilibra el ritmo de tu vida
Cuando llega la hora de tu partida
Serenamente te orienta en el camino
Cuando has llegado a tu destino
Te instala para que hagas también lo tuyo.
Cuando mira que tu huella ha sido profunda
Ella riega con rocío y germina la nueva semilla.
Las ñatitas saben de todo.
De aquí, de allá, de arriba y de abajo.

Saben las cosas de aquí
Saben las cosas de allá.
Cuando las ch´allas
Te pueden decir quien tiene buenas intenciones.
Cuando le pones una moneda entre los dientes
Te puede decir quién ha plagiado tu fortuna.
Cuando le pones serpentina
La alegría se apodera de tu alma.
Cuando le confiesas una pena
Sobrelleva contigo el sufrimiento.
Las ñatitas saben de todo
Saben cosas de arriba
Saben cosas de abajo.
Cuando viene llegando el tiempo
Ella equilibra el ritmo de tu vida
Cuando llega la hora de tu partida
Serenamente te orienta en el camino
Cuando has llegado a tu destino
Te instala para que hagas también lo tuyo.
Cuando mira que tu huella ha sido profunda
Ella riega con rocío y germina la nueva semilla.
Las ñatitas saben de todo.
De aquí, de allá, de arriba y de abajo.

collage Daniela Rico
miércoles, 29 de julio de 2009
viernes, 15 de mayo de 2009
Para que no me olvide
Un encuentro con William Ernesto Centellas.
En la soleada mañana del 7 de Mayo y acompañado de Jaime Loayza, Director de la Fundación Pachamama, institución construida a pulso, ladrillo sobre ladrillo, libro sobre libro, tabla sobre tabla para que, niños, jóvenes, adultos y abuelos vengan a divertirse con la cultura en la Capital de Bolivia, decidimos visitar al exquisito intérprete del charango, al compositor, al impulsor de la presencia de nuestro instrumento en los escenarios internacionales.
Saliendo de la Fundación Pachamama, disfrutamos de la arquitectura de la Estación Ferroviaria Aniceto Arce que mira al Parque Simón Bolívar donde los estudiantes todavía pasan y repasan sus textos de estudio. A la derecha se alza la gran casona.
Luego de flanquear un amplio jardín y saludando a quienes lo pasean y cuidan, llegamos a una habitación donde aguardamos unos minutos.
Se me ocurrió imaginar un escenario donde el artista se hacía esperar. Varios micrófonos detrás de los cuales se instalan los músicos. Un guitarrista, un quenista, un percusionista, luces que resaltan los colores del aguayo que decora el “tonkoro”, instrumento de percusión en base de bambúes o tacuaras, creado por William Ernesto.
Ahí llega el artista a instalarse en el centro de la habitación, firme, como cargando todas sus melodías para hacer la ceremonia de entrega al público que aplaude. Trae buen semblante a pesar de los músculos tensos, la mirada concentrada y el caminar lento. Sus canas se asoman bajo el gorro de abuelo, su vieja chalina completa el abrigo de camiseta y pulcra camisa contrastando con la llamativa chamarra roja. Nos miramos y nos confundimos en un abrazo. No necesitamos preguntar cómo estábamos, no necesitamos contarnos de nuestros éxitos, de nuestros viajes y nuestros escenarios. Nos confundimos en un segundo abrazo y le canté al oído la canción que me regaló el año 1972, regalo que incluía la letra de Marina, su compañera.
Mariposa nocturna
Música: W. Ernesto Centellas
Letra: Marina de Centellas.
Mariposa nocturna
Por qué tu me cautivaste
Plegando tus alas bonitas
Dormida quedaste.
El fresco aire de la noche
Te despertó y te fuiste
Y en el infinito tu alas
Blancas se perdieron.
Ahora yo no se qué voy a hacer
Sin tu cariñito
Espeso bosque despertaste
Cautivadora.
Nuestros corazones percutían nuestros pechos y sentimos el silencioso aplauso de un público frenético. William Ernesto esbozó una sonrisa y moduló un prolongado grito.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Se repitió la historia.
Hoy se repite la historia donde los políticos generan conflictos para llevar a los bolivianos hasta el borde del abismo.Pensando en sus intereses, ellos necesitan muertos para resolver sus diferencias.
Los muertos los ponemos nosotros. Nosotros los hijos de Apiahuayqui Tumpa, Nosotros los hijos de Tupac, Nosotros los mineros, Nosotros los que marchamos por el territorio y la dignidad. Esto ocurrió ayer y nos callaron en el fondo de la mina. Esto ocurre hoy y quedamos cautivos en las haciendas. Esto puede ocurrir mañana contigo, conmigo, con los nuestros.
Debemos hacer algo, para que aquellos que matan, tengan la justa sentencia de la ley. Debemos hacer algo para que nuestro llanto no despierte la sed de venganza. Debemos hacer algo para que no nos invada el miedo.
Desde Filadelfia
Vengo a Porvenir
Pensando en lo mucho
Que hay que discutir.
La zanja y los pacos
No dejan pasar
Nos dicen que a otros
Vamos a esperar.
Desde el monte salen
Tirando a matar
Muchos Carayanas
Llenos de maldad.
Escapando al monte
Por el pajonal
Caímos al río
De raudo caudal.
- Río Tahuamanu
Déjame pasar
Vienen los sicarios
Nos quieren matar -
La flor del camino
Y el río al pasar
Se tiñen con sangre
De nuestra hermandad.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Anoche soñé con Arturo Borda
Después de golpes insistentes, dos sombras se juntan en la reja del cementerio.-Buenas noches Don Mariano, deseo compartir con usted la noche de San Juan- le dijo al sepulturero.¡Lujo de invitado! Don Arturo Borda que, con una botella de vino y una lata de alcohol, venía a brindar por las almas. La pequeña fogata alimentada de cruces donde ya no se leía ni el nombre de los difuntos, alumbraba las siluetas de aquellos hombres que conversaban casi en silencio. A ratos rompían la noche con carcajadas proyectando sus sombras en la amplia pared del mausoleo de los ex combatientes de la guerra del Chaco.
Después de p´hichar todas las cruces que estaban a su alcance, el loco le dijo: -Tengo señalados el día y la hora en que la muerte vendrá a buscarme- No es tarde para que no me encuentre con los achaques de desvalido, tampoco temprano para que no me sorprenda en la plenitud de mis facultades.
Estaré esperando a la muerte con el trago más amargo para que sepa cuán amarga es la vida. No insista en saber la fecha porque las citas importantes son personales, por eso y con mucho respeto, le pido a usted me prepare una tumba ancha y profunda a la medida de mis deseos. ¡Quiero revolcarme de risa!, ¡hacer alboroto! cuando los ignorantes intenten explicar lo inexplicable del amor, del odio, de la vida y de la muerte. Cuando los niños quieran creer que sus tiernas madres los aman, esas que después de parir, los envuelven en un p´hullu para echarlos al río Choqueyapu. Quiero tener espacio para bailar como bailan los cholos con sus cholas enmixturadas de prestes dispuestas al jadeo alcoholizado, al golpe, a la sospecha vil, al arañazo, a la violación deseada, al arrepentimiento, al perdón, a la vergüenza de aguantar la vida con aquello que odias y que deseas que muera sabiendo que la vida y la muerte tienen el mismo fin: El olvido. Por eso le pido Don Mariano, una tumba ancha y profunda como La Pachamama. Con ella haré el amor cada primer viernes a las doce de la noche- ¡Salud! Y se bebieron el alcohol con agua de cedrón. -¡Ah! olvidaba decirle que si alguien viene a llorar, dígale que estoy agradecido, que abajo, sus penas alimentan las mías. Dígales que lloren sobre mi tumba, que la sal de su llanto, diluye mis pinturas para seguir pintando el Illimani. Don Mariano se quedó sentado mientras el loco se iba. ¡Quien sabe cómo salió del cementerio para bajar al Barrio de San Pedro donde encontró a Rolando Costa cantando un yaraví.
Trago al infinito
El cosmos es una copa

Llena de licor de plata
Donde traviesa galopa
La media luna pirata.
Hermano dame a beber
Para quitarme la pena
Que antes del amanecer
Conoceré mi condena.
Nunca lloro, nunca ruego
Alimenta mi dureza
Dame una copa de fuego
Y otra de fresca terneza.
Me preguntas qué delito
Es causa de mi cadena
Solo el deseo infinito
De amar su boca serena.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
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